Un crucero fluvial por Rusia

Hay viajes que no los planificas, que simplemente se cruzan en tu camino cuando menos te lo esperas…

Así fue mi viaje a Rusia, inesperado, casual, y que me permitió descubrir un país que me era completamente ajeno y por el que nunca había sentido verdadera curiosidad.

Rusia me parecía fría y distante, con un carácter dominante y un poco decadente. Y no me equivoqué mucho. Eso sí, mi sorpresa fue descubrir la belleza que escondía el país más grande del mundo….

En Rusia todo es grande, monumental, majestuoso, colorido, bello… el país eslavo tiene mucho que ofrecer a los viajeros, fruto de un pasado trágico y glorioso a la vez.

Una original forma de conocer Rusia es en barco. Hacer un crucero fluvial y navegar por el río Volga es una experiencia única y todo un clásico en este tipo de cruceros. Te permite visitar rincones espectaculares y conocer y apreciar la cultura rusa visitando su campiña, las pequeñas ciudades de la ruta del Anillo de Oro y como no, Moscú y San Petersburgo.

Aunque el Volga no pasa por Moscú, a través de un canal, el barco puede acceder al Moscova, el río que recorre la ciudad. Justo en este punto, comenzó mi aventura por Rusia….

Antes de partir, visitamos durante dos días la ciudad de Moscú, capital de Rusia. El primer contacto es un recorrido por las calles y avenidas más importantes, la Plaza Roja con la famosa Catedral de San Basilio, el Mausoleo de Lenin, los Grandes Almacenes GUM, el monasterio Novodevichi, la universidad de Moscú, entre otros…

Una de las visitas que más impresionan en la capital rusa es, sin duda, la visita de El Kremlin, sinónimo del poder político del país, el corazón de Moscú.

Kremlin, en ruso, significa fortaleza, aquí se conservan antiguos monumentos como la famosa Campana Zarina (campana de 200 toneladas), el Cañon Zar (cañón que nunca ha llegado a funcionar) o el Gran Palacio Imperial (sede del gobierno).

Pero el verdadero tesoro de Moscú, como en los cuentos, se encuentra bajo tierra. El metro de Moscú, es simplemente alucinante…, se podría decir que sus habitantes tienen el privilegio de visitar un palacio todos los días ya que algunas de sus estaciones son verdaderas obras de arte.

“Que las estaciones sean los palacios del pueblo”, ese fue el deseo de Stalin, y así se cumplió…

Tras dejar Moscú, la navegación del crucero, se realiza por ríos, canales y lagos artificiales y naturales. Esto nos permite visitar pequeños pueblos donde descubrir costumbres, historias y culturas muy curiosas.

Atravesar los lagos mas grandes de Europa, Ladoga y Onega, te hacen experimentar la sensación de estar navegando por un Océano en calma.

Ciudades como Uglich, Yaroslavl, Goritsy, Kizhi y Mandrogui te sorprenderán, sin duda…

Nuestra primera parada fue Uglich, una de las ciudades más antiguas de Rusia, también conocida como la pequeña Suiza por su fábrica de relojes. Uglich tuvo un papel importante en la historia de Rusia ya que fué allí donde se produjo la muerte del joven príncipe Dimitri (hijo de Iván el Terrible) lo que provocó la subida al trono de la dinastía Romanov.

Nada más pisar tierra, al lado del embarcadero, nos recibieron con la ceremonia del pan y la sal. Existe una tradición rusa de recibir a los invitados deseados y esperados de esta forma. El pan lo asocian con la hospitalidad y la sal con la amistad. Según la tradición, para este ritual se utiliza un pan en forma de hogaza, en ruso Karavay, sobre el cual colocan un pequeño salero redondo. Siempre está sostenido por una mujer vestida con traje tradicional. El invitado, lo único que debe hacer es coger un trozo pequeño de pan, mojarlo en el salero y comérselo…. ( o por lo menos, simbólicamente)…

Yaroslavl es otra de la ciudades que recorre este crucero, y es sin duda, una de las ciudades que más sorprenden a orillas del Volga. Forma parte de las antiguas ciudades rusas del llamado “anillo de oro”. Su centro histórico está considerado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. La ciudad es un santuario arquitectónico que conserva una considerable cantidad de  monumentos históricos y culturales. 

Recorrer sus calles, teatros, museos e iglesias es toda una experiencia.

La isla Kizhi, situada en el extremo norte del Lago Onega, significa en ruso “isla de los juegos” y esta concebida como un museo arquitectónico al aire libre. Entre las curiosidades de esta isla, destacan dos iglesias de madera, la de la Transfiguración, con 37 metros de altura y 22 cúpulas, así como la del Manto de la Virgen, una iglesia donde no se usó ni un solo clavo para su construcción.

Tras 7 días de navegación, llegamos a la ciudad de los zares, San Petersburgo, la segunda capital de Rusia, preciosa ciudad construida sobre más de 40 islas, atravesada por unos 70 ríos y canales con sus múltiples y preciosos puentes. La Venecia del Norte.

Recorrimos la famosa Avenida Nevsky, las plazas de Catalina la Grande y del Arte, el Teatro Mariinsky, el Jardín de Verano…. San Petersburgo es una ciudad enorme, con muchísima historia y muchas cosas que ver. Imposible descubrir su grandeza en apenas tres días que nos quedaba de viaje.

Imprescindible, la visita al impetuoso Palacio de Invierno, la antigua residencia de los emperadores y emperatrices rusos y actualmente uno de los museos más grandes del mundo: El Museo del Hermitage, cuya colección cuenta con tres millones de obras y muestras ubicadas en cinco edificios-monumentos de gran valor histórico y arquitectónico y repartidas en más de 400 salas.

Para mí esta fue la visita más bonita de todo el viaje, la que más me impresionó.  Es tan grande y su riqueza es tan desproporcionada  que visitarlo sin un guía agota, desespera y despista. Es necesario hacer el recorrido con un experto.

Por supuesto, la experiencia completa de la visita a San Petersburgo, es ver una obra de ballet en el Hermitage Theatre una de las mejores experiencias de mi vida….Da igual, si eres un entendido o no, porque la experiencia en sí es simplemente sentir.

Pero como no es oro todo lo que reluce …. aquí van mis consejos viajeros para los que queráis hacer un crucero fluvial por Rusia y no morir en el intento.

Mi recomendación a la hora de elegir este tipo de viaje, es elegir muy bien en que barco realizar la travesía. Ya que la experiencia puede hacer que tu viaje resulte un gran fracaso. Yo navegué en el MS Krasin y, aunque creo que ha sido reformado, no lo recomiendo para nada. Imposible descansar cómodamente en sus camarotes, que eran minúsculos y mal distribuidos.

Los baños, no te permitían tener un aseo correcto, ya que debido a sus reducidas dimensiones tienen una ducha “estilo marino”. Esto significa que la manguera de la ducha se extiende desde el lavabo y no hay nada en el suelo que separe la ducha del resto de la habitación. Lo que hacia imposible utilizar el baño después de la ducha ya que el suelo permanecía mojado y lleno de agua hasta que se secaba. Un desastre.

Otro punto negativo de este barco era la restauración, comidas y cenas muy escasas y repetitivas. Casi todos lo platos incluyen cebolla, por lo que si no te gusta (como es mi caso) no tendrás mas remedio que adaptarte a ella o morir de hambre.

Rusia es un país ortodoxo y todas las festividades religiosas se siguen de manera rigurosa. En total hay más de 200 días en el año en los que se supone que los cristianos ortodoxos deben evitar el consumo de carne, leche y productos lácteos (incluida la manteca animal) y los huevos. Es por eso que la cocina rusa utiliza mucho las verduras, pescados, bayas y setas. Para preparar platos sabrosos utilizando sólo vegetales, necesitan usar alguna variedad de especias, como el eneldo, perejil y apio que les proporciona sabor.

Debí coincidir con alguno de esos 200 días, porque durante la travesía solo comíamos sopas de verduras y pescados bastante insípidos. Creo que ha sido el único viaje donde he pasado hambre.

Menos mal que el caviar rojo y el salmón ahumado se podía comprar en cualquier tienda, bien de precio y con un sabor espectacular….

No todos los barcos son así, hay otros que te ofrecen una mejor experiencia, pero para ello tendrás que asegurarte que lo haces con una compañía de calidad, que cuida los detalles durante la travesía y que disponga de una flota de barcos con categoría 4 o 5 estrellas mínimo, donde puedas disponer de una cabina con ducha normal, y una cocina que combine la comida rusa con la internacional.

Tuve la suerte de navegar por el río Volga durante las famosas Noches Blancas o en ruso, Béliye Nóchi, un fenómeno atmosférico que se produce desde finales de mayo hasta mediados de Julio, durante el cual el sol no llega a ponerse nunca de forma completa y el cielo sigue iluminado durante toda la noche con una luz parecida a la del atardecer.

Esto aunque puede parecer muy bonito, y de hecho lo es porque es impactante y desprende una energía especial, tiene su parte negativa. La luz es maravillosa mientras uno está despierto, pero conciliar el sueño mientras la luz entra por la ventana resulta difícil para muchas personas que no consiguen tener un buen descanso y padecen de insomnio durante la travesía.

Un crucero fluvial por Rusia, es un viaje largo, su duración oscila por lo general, entre los 10 o 20 días según el itinerario elegido, por lo que es muy importante elegir un barco que te asegure comodidad y descanso en un buen camarote y una buena restauración. De lo contrario, este viaje puede resultar una tortura.

Rusia me pareció una paradoja, una tierra de contrastes..por un lado su grandeza, la colosal y bella Rusia llena de monumentos e historia de diversas culturas e imperios que lucharon durante ocho siglos por un mismo territorio. Un país con más de 140 millones de personas, decenas de etnias, más de 100 lenguas y 11 husos horarios.

Por otro, su lado frío y decadente, algo turbio envuelve el ambiente. Un país que pasó del comunismo a un capitalismo feroz que le ha hecho crecer vertiginosamente, pero que no ha tenido en cuenta esa población (sobre todo en zonas rurales) inadaptada, perdida, que ha vivido durante muchos años en el comunismo. Es como si trataran de endulzar lo que siempre fue salado.

No se si volvería a visitar Rusia, pero si lo hiciera, sería para volver a San Petersburgo porque es la ciudad que más me gustó y me quedó mucho por conocer de ella. Me resultó tan fría como espectacular.


” Rusia es una adivinanza envuelta en un misterio dentro de un enigma” Wiston Churchill

Espero que esta experiencia os sirva de inspiración para vuestro próximo viaje. Hasta pronto.

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