Mi aventura en Nueva York

Todo aquí es posible, esto es Nueva York….

Nueva York es una ciudad que todo el mundo conoce. Tanto si has estado allí como si no, seguro que tienes una imagen cercana de ella ya que siempre ha estado presente en nuestras vidas a través del cine, la televisión, la música, la publicidad..

Hoy os cuento mi aventura en Nueva York que superó con creces todas mis expectativas… Espero que algunos de mis consejos os sea de utilidad si tenéis en mente conocerla.

28 de Abril del 2011, un vuelo Madrid- Nueva York con Iberia me lleva a la ciudad de los rascacielos. El avión sale a las 16:50 de Madrid y llegamos a nuestro destino a las 19:05 (hora de Nueva York). El vuelo ha tardado 8 horas y yo no he dormido nada. Y fué lo mejor que me pudo pasar ya que al llegar al hotel pude dormir plácidamente en mi habitación y despertar a la mañana siguiente como una rosa. Jet-lag superado.

29 de Abril de 2011, estoy alojada en el hotel InterContinental New York Times Square, un cinco estrellas en pleno centro de Nueva York, a pocos minutos a pie de Times Square. El hotel es ideal, céntrico, cómodo y muy limpio. Volvería a alojarme en él sin dudarlo. Eso si, no hablan español en recepción y el minibar es sensorial, es decir, que solo con tocar una botella o cualquier otro artículo que se ofrezca en el mismo, aunque no lo hayas consumido, te lo cobran automáticamente en tu cuenta. Esto no es exclusivo de este hotel, ocurre en otros muchos, tener cuidado….

Mi primer contacto con la ciudad fue un agradable paseo por Manhattan, es uno de los cinco distritos en los que se divide Nueva York, los otros cuatro son Brooklyn, Queens, el Bronx y Staten Island.

Manhattan es el distrito más pequeño pero el que más lugares emblemáticos concentra y está dividido en tres zonas, Downtown, Midtown y Uptown.

Nosotros comenzamos nuestro recorrido por Uptown y concretamente en el barrio Morningside Heights donde pudimos admirar una de las universidades más famosas de Nueva York y más prestigiosas del mundo, la Universidad de Columbia con un campus espectacular. En esa misma zona visitamos la catedral de San Juan el Divino, la catedral anglicana más grande del mundo y que está al lado del barrio de Harlem, uno de los barrios más famosos y emblemáticos de Nueva York.

Harlem ocupa una gran parte del norte de Manhattan, es un barrio donde podrás sentir la cultura afroamericana, disfrutar de una misa góspel, de una visita por el distrito de Mount Morris, famoso por sus preciosas casas de ladrillo marrón (las brownstone) o entrar en el famoso teatro Apollo donde dieron sus primeros pasos cantantes como Michael Jackson o James Brown.

Tras este paseo nos dirigimos a Central Park, el pulmón de Manhattan, es enorme, lleno de posibilidades, me pareció idílico… me hubiese quedado allí todo el día.

Tiene lagos, prados, esculturas, puentes, está siempre frecuentado por músicos callejeros, pintores, podrás disfrutar de un zoológico, una pista de patinaje, atracciones, puestos de perritos, pretzel, helados, sandwiches y preciosas zonas de recreo donde montar un improvisado pícnic.

Hay diferentes rutas para conocer Central Park, porque el parque tiene 341 hectáreas, puedes recorrerlo en bicicleta o incluso en coche de caballos. Yo lo hice a pie y comencé mi ruta desde el famoso edificio Dakota, al oeste de Central Park, donde vivió y fue asesinado John Lennon. Desde allí puedes entrar al parque y seguir las indicaciones de Strawberry Fields, el homenaje de Central Park al cantante, donde se puede admirar el famoso mural de Imagine y la placa de bronce que enumera los más de 120 países que plantaron flores y donaron dinero para el mantenimiento de este área del parque, la favorita de John Lennon y Yoko Ono.

Seguimos caminando y nos adentramos en el precioso paseo arbolado The Mall, uno de los caminos más fotografiados del parque, lleno de esculturas y artistas callejeros, también paseamos por el puente Bow Bridge, escenario de incontables películas y uno de los lugares más románticos del parque, y por el paseo Bethesda Walk donde está la fuente más famosa de Central Park.

Ubicarse en este parque es bastante sencillo, es un enorme parque que mide 4 km de largo y unos 800 metros de ancho, por lo que tenemos que tener en mente que se trata simplemente de un enorme rectángulo de 341 hectáreas flanqueado por dos calles laterales muy importantes y fáciles de recordar, al este tenemos la famosa 5th Avenue y al oeste Central Park West. Os moveréis por él sin ningún problema.

Salimos por la puerta de Columbus Circle, uno de los puntos más destacados de Nueva York, es una plaza circular con la estatua de Cristobal Colón, y está justo en la intersección de Broadway, Central Park West, Central Park South y la 8th Avenida.

Desde allí nos dirigimos a la famosa 5th Avenida, la calle es histórica y está en el corazón de Manhattan. Las mejores tiendas y las más caras del mundo se dan cita en este exclusivo paseo, paraíso de las compras.

Nuestra primera parada fue por unanimidad, la Apple Store Grand Central, la tienda principal de la marca. Está ubicada en el número 767 de la avenida y abre todos los días del año. Tiene un diseño espectacular, con elevadores cilíndricos y escaleras de vidrio. Los nuevos modelos de dispositivos aparecen en esta tienda antes que en el resto del mundo.

Otras de nuetras visitas fue a la emblemática juguetería FAO Schwarz, fundada en 1862 y emplazada desde 1930 sobre la Quinta Avenida de Nueva York. Esta tienda fué inmortalizada en muchas películas, una de las más famosas es “Big” (Quisiera ser grande) protagonizada por Tom Hanks. Tuve la suerte de poder recrear la mítica escena de la película donde el protagonista baila en el piano de FAO Schwarz, un piano táctil que se toca con los pies.

Me lo pasé genial en esta juguetería de ensueño, vigilada por guardias de palacio, llena de peluches gigantes, muñecas con certificado de adopción, juegos de construcción, disfraces, dulces y todo lo que un niño o no tan niño podría imaginar.

Esta emblemática tienda cerró sus puertas en 2015, pero tres años después, en 2018 volvió a abrir aunque en una dirección distinta. La nueva tienda de FAO se encuentra actualmente en la plaza Rockefeller Center. Aunque la nueva tienda es mucho más pequeña sigue contando con el gran piano de la película “Big”. El lugar ha cambiado pero dicen que el espíritu y la magia siguen allí. Espero volver para comprobarlo.

La 5th Avenida es muy larga, unos diez Kilométros, durante su recorrido encontrarás una sucesión de escaparates de las principales tiendas de marcas de ropa, belleza, deportes, tecnología, …como pueden ser H&M, Zara, Adidas, Niketown, Reebok, MAC, Sephora, Hugo Boss, Prada, Tiffany, Walt Disnney Store, NBA Store, Fujifilm…. y edificios históricos como el de Coca-Cola, el Empire State Building, la embajada de Francia o la Trump Tower, así como varios museos y hoteles emblemáticos.

Tras una tarde de shopping nos dirigimos al hotel para descansar y prepararnos para vivir nuestra primera noche despiertos en Nueva York.

Para contemplar Manhattan a vista de pájaro existen tres grandes miradores, el Top of the Rock, el Empire State Building y el One World, los tres ofrecen unas vistas increibles de la ciudad. Nosotros decidimos realizar la visita al Top of the Rock.

A las 19:30 ya estabamos en el edificio Comcast Building, situado en el complejo comercial de Rockefeller Center porque teníamos reservada la subida al Top of the Rock a las 20:00. Este mirador esta considerado para muchos el mejor mirador de Nueva York porque su situación en medio de Manhattan es idónea para contemplar una panorámica increíble que incluye poder ver Central Park, el Empire State Building y el One World al fondo. Subir al atardecer tiene un suplemento en el precio.

El Top of the Rock se encuentra en lo alto del rascacielos Comcast, entre las plantas 67 y 70. Por el vestíbulo del edificio accedes a la entrada y tras una larga cola subirás por un ascensor hasta la planta 67. A mi la experiencia me pareció un poco agobiante, demasiada gente en un ascensor, aunque intentan distraerte con proyecciones y luces. Eso si, la subida dura menos de un minuto.

Los pisos 67 y 69 tienen barreras de seguridad de vidrio de más de 2 metros, solo en la planta 70 estarás totalmente al aire libre. La panorámica de Nueva York de noche desde este mirador es una experiencia inolvidable.

Terminamos la velada en el Rockefeller Center disfrutando de su plaza central donde se vive el mayor ambiente de este gran complejo de negocios y ocio. Desde octubre a abril esta plaza se convierte en una pista de patinaje sobre hielo (nosotros ya no pudimos verla) Y en Navidad también se instala un enorme árbol navideño. Cenamos en el Rock Center Café desde donde se puede admirar este rincón art decó de Nueva York, y contemplar la emblemática estatua dorada de Prometheus. La comida la recuerdo normal, a excepción de la tarta de queso que estaba riquísima.

30 de Abril de 2011, tras desayunar en el hotel decidimos irnos de compras, queríamos descubrir de primera mano el secreto mejor guardado de las shopaholic. Para ello nos desplazamos a Orange County, a 80 kilometros del centro de Nueva York, ya que es allí donde esta situado el Outlet Woodbury Common Premiun, considerado el mejor outlet de Nueva York. Existen muchos medios de transporte tanto públicos como privados que realizan esta ruta, por lo que es muy sencillo llegar hasta allí.

Existen otros dos outlet muy famosos, Jersey Gardens y el Empire Outlets, paraísos para los adictos a las compras.

El Woodbury Common es un pequeño pueblo rodeado de ciento de tiendas que cuentan con descuentos de hasta el 70% en firmas de alta costura como Dior, Ralph Lauren o Dolce & Gabanna. ¿Irresistible no?

En su pagina web encontrarás un listado con todas las tiendas que encontrarás en él y cupones de descuentos en el apartado “deals”. También puedes conseguir un talonario de descuentos adicionales cuando realizas este tour con alguna empresa de excursiones, como por ejemplo, Civitatis.

Esta excursión te llevará el día completo, es un sitio enorme donde las horas pasan sin darte cuenta. Nosotros comimos en el restaurante mexicano Chipotle, fue el único sitio, en todo Nueva York, donde pude hablar en español.

Después de comer regresamos al hotel para descansar y prepararnos para asistir a un musical en Broadway, una de las avenidas mas importantes y famosas de Nueva York.

En los alrededores de Time Square, en la confluencia de Broadway y la 7th Avenida es donde se concentran la mayor parte de los teatros que representan los musicales mas importantes. Una calle llena de carteles y letreros resplandecientes que esconde tras sus puertas un mundo de emociones.

Teníamos entradas reservadas para ver el musical de El Rey León, y la verdad es que no iba con muchas expectativas, me imaginaba un musical para niños y me llevé una de las mayores sorpresas de mi vida. Viví una de las experiencias más emotivas que me proporcionó esta ciudad. El musical me atrapó desde el primer instante, y aunque el idioma era el inglés y yo no lo domino bien, tengo que decir que me conmovió. Sus bailes, actuaciones y números musicales hacen que cualquier barrera de lenguaje se vuelva imperceptible. Su esencia es simplemente mágica.

Se me olvidó por completo que esa noche estaba en Nueva York y me transporté, durante unas horas, a la sabana africana.

Esta obra es el musical que más ha triunfado en la historia. Se representa en Nueva York desde 1997, el estreno oficial fue en el New Amsterdam Theatre y desde el año 2006 se representa en el Minskoff Theatre, al lado de Time Square.

Unos meses después de mi viaje a Nueva York, en Octubre de 2011, casualmente, El Rey León se estrenaba en el teatro Lope de Vega de la gran vía madrileña. No pude resistirme, y fui a verla de nuevo. Me gustó mucho, pero tengo que confesaros que no pudo igualar la experiencia que viví esa noche en Broadway.

Terminamos nuestro tercer día en Nueva York cenando muy cerca del teatro y del hotel, en el icónico Restaurante Carmine’s de Time Square. Ofrecen una buena comida italiana y es perfecto para familias y grupos porque los platos son grandes e ideales para compartir.

1 de Mayo de 2011, esta mañana la dedicaremos a descubrir otras zonas de Manhattan, mas al sur, en downtown. Para ello nos adentramos de nuevo en la 5th Avenida, llegando hasta el Rockefeller Center, para continuar hacia la iglesia de San Patricio y el Flat Iron Building, el primer rascacielos de Nueva York y más conocido como The Flatiron porque su forma de cuña recuerda a una plancha de ropa.

Continuamos nuestro tour descubriendo a pie los barrios de Greenwich Village, Soho y Noho.

Son los barrios por excelencia para todos los amantes de las series de televisión recreadas en Nueva York, como por ejemplo, Friends. Los rascacielos desparecen por un momento y los edificios bajos de ladrillo te dan la bienvenida. No hay rutas, las calles te van descubriendo su propio encanto.

Estos míticos y artísticos barrios me cautivaron, sus lofts de hierro fundido, sus galerías de arte, anticuarios y locales de moda, muestran la parte mas bohemia de Manhattan. Se puede percibir el impacto histórico de los artistas que dejaron su huella.

Paseando por el Soho volvemos a encontrar la parte mas comercial, de nuevo observamos un distrito repleto de tiendas de grandes corporaciones que constatan, una vez más, que Nueva York, la ciudad más famosa del mundo, es la capital del consumismo mundial.

Proseguiremos nuestra ruta cruzando Tribeca hacia el corazón del distrito financiero de Manhattan, allí sin quererlo y por sorpresa nos encontramos con la Zona Cero, se denominó asi el solar en el que se encontraban los dos edificios principales del World Trade Center de Nueva York, las torres gemelas, tras los atentados del 11 de Septiembre de 2001.

No pude evitar sentir un escalofrío, pensar lo que se tuvo que vivir allí te toca el alma. Habían muchas grúas, y gente trabajando por todas partes, se estaba construyendo, el que hoy es El National September 11 Memorial & Museum, creado para homenajear a las 2977 víctimas de los atentados de 11-S.

Estamos en el sur de la isla de Manhattan, posiblemente la zona donde se pueden ver los mayores huellas históricas de Nueva York, y el hogar de los altos ejecutivos de las finanzas internacionales. Para nuestra suerte era domingo y la actividad frenética de sus calles era inexistente, estaba todo desierto.

Nos hicimos fotos frente a la popular Bolsa de Wall Street que se encuentra junto a dos edificios de gran contenido histórico relacionados con la independencia de los EEUU, el St Paul’s chapel y el Federal Hall con la imponente estatua de George Washington y que ahora es una oficina de Turismo.

Muy cerca de allí se encuentra el barrio marítimo de Nueva York, el South Street Seaport, también conocido como Pier 17 (embarcadero 17), con unas vistas espectaculares al puente de Brooklyn. Comimos allí en un restaurante que hoy día ya no existe.

El barrio ocupa apenas unas manzanas, pero esta lleno de recuerdos del antiguo puerto de Nueva York, muelles, almacenes históricos, museos, imprentas, y hasta un faro homenaje a las víctimas de Titanic.

En 2011 pudimos disfrutar de un área turística con muchas tiendas, más cálidas, con más detalles, ofreciendo artículos diferentes, ya no eran las típicas marcas que encontrabas por todo Nueva York. También había un pequeño centro comercial llamado Pier 17.

Unos meses después de mi visita, en 2012, el huracán Sandy lo inundó todo y los destrozos fueron tan grandes que muchas tiendas cerraron y el Pier 17 se derribó para su reforma.

El nuevo centro comercial no se si, a fecha de hoy, se ha inagurado completamente, pero en 2018 ya se comenzó a disfrutar de este nuevo proyecto, de esta nueva zona comercial, mas moderna y con mas espacios para disfrutar al aire libre y con vistas fabulosas al puente de Brooklyn y al East River, eso sí, conservando y respetando el encanto histórico de este precioso barrio. No os lo perdáis si vais a Nueva York.

Antes de regresar al hotel paseamos por el barrio de Chinatown, está a penas diez minutos andando del distrito financiero, y es que como viajar a China en un instante. De repente, todo cambia, y te trasladas a una zona, donde la mayoría de artículos se venden en trastiendas. Un barrio auténtico donde reina el desorden, los colores vivos y donde podrás comprar cualquier artículo que imagines.

Regresamos al hotel a descansar y prepararnos para otra noche en Nueva York inolvidable.

Nos fuimos a visitar una de las estaciones más bonitas del mundo, Grand Central Terminal. Escenario de películas como Men in Black, o Superman, es una de las joyas arquitectónicas de Nueva York.

El vestíbulo principal es el centro de actividad de la estación, es majestuoso y provoca gran emoción entran en él. Su techo color aguamarina donde se representan la constelaciones del zodiaco es uno de sus mayores atractivos.

El reloj de cuatro caras es otro de sus símbolos emblemáticos, así como la Sala de Biltmore, también conocida como la sala de los besos (era el rincón donde se despedían las parejas que estarían tiempo sin verse) y la galería de los Susurros, uno de los rincones más curiosos, ya que este espacio permite algo increíble, transmitir el sonido de esquina a esquina, por lo que puedes mantener una conversación susurrando en una esquina con otra persona que está colocada en la esquina opuesta.

La estación es además un destacado núcleo de compras, restauración y cultura que cuenta con tiendas, restaurantes y eventos. También puedes realizar un tour guiado y conocer todos los secretos que esconde esta terminal.

Nuestra cena fue en el restaurante Metrazur de Charlie Palmer, en el balcón este con vistas al vestíbulo, fue una experiencia maravillosa pero irrepetible, ya que en diciembre de ese mismo año cerró sus puertas para ceder el espacio a la quinta tienda de Apple en Nueva York que ocupa 2100 metros cuadrados de esta preciosa estación.

En la actualidad podéis disfrutar de una experiencia parecida en el restaurante Cipriani Dolci un elegante restaurante con vistas al vestíbulo principal y que se ha convertido actualmente en punto de encuentro para los neoyorquinos.

Pero la noche no terminó aquí, nos esperaba una experiencia fortuita en la plaza de Times Square, fuimos testigos de un momento histórico para Estados Unidos.

Times Square es el corazón de Nueva York, es el lugar más frenético de la ciudad, carteles luminosos, miles de anuncios publicitarios, turistas y neoyorquinos se mezclan y transitan a cualquier hora del día. A mi me encantó, es excéntrico, mágico, irreal, deslumbrante y no deja a nadie indiferente.

A las 11 y media de la noche del domingo 1 de mayo de 2011 ( 5 y media de la madrugada del lunes en España) Obama anunciaba la muerte de Osama Bin Landen. Una operación de las fuerzas especiales estadounidenses, Navy Seals, había acabado con la vida del líder de Al Qaeda responsable de los atentados del 11-S. La muerte llegaba 10 años despúes, y ponía fin a una obsesión de Estados Unido por acabar con este asesino.

Turistas, miembros de los cuerpos de bomberos (300 de ellos murieron en el rescate de las torres gemelas) y neoyorquinos de toda clase social se aglomeraron antes las pantallas de Times Square que no dejaban de anunciar la noticia. La concentración se iba haciendo cada vez más multitudinaria.

Era para ellos una victoria y un tributo a los que murieron en los atentados. La euforia era incontrolable y contagiosa. Las reacciones que la muerte de este personaje podían provocar en el mundo eran impredecibles y se pedía desde el gobierno norteamericano precaución y prudencia. La verdad es que sentimos emoción y también miedo.

2 de mayo de 2011, era nuestro penúltimo día en Nueva York, los días anteriores los habíamos dedicado a conocer a fondo el distrito de Manhattan, y esta mañana nos tocaba conocer los distritos de Bronx, Queens y Brooklyn, las zonas con mayor diversidad cultural del mundo.

Para ello utilizamos una conocida excursión llamada “Tour de contrastes de Nueva York” que es una forma de conocer otra realidad de esta ciudad. El tour lo comenzamos desde el oeste de Manhattan, donde pudimos disfrutar de unas maravillosas vistas del río Hudson que separa los estados de Nueva York y Nueva Jersey.

Después de disfrutar de esta mítica silueta, el Skyline de Nueva York, no dirigimos al Bronx, el distrito más comprometido de esta ciudad. Tiene tres zonas, la parte norte donde hay viviendas residenciales, la parte media que es donde está el zoológico, el Jardín Botánico y el famoso estadio de los Yankees y la parte suroeste que es la más conflictiva y que es aconsejable evitar o visitarla con un guía o tour.

Nosotros comenzamos nuestro recorrido por el Bronx en el estadio de los New York Yankees, el equipo de béisbol más importante de nueva York. El estadio se puede visitar y hay un museo con recuerdos de la historia del equipo.

Tras esta parada nos dirigimos a la zona sur, la pobreza aquí es evidente. El Bronx es cuna del rap y del graffiti, y es en esta zona donde se puede contemplar este arte urbano por todas partes. Historias dibujadas que representan un grito de protesta a la sociedad capitalista y un memorial a los pandilleros fallecidos por la violencia que se vive diariamente en sus calles. Es sin duda, la otra cara de la moneda de Nueva York.

Nos dirigimos ahora a Queens, el distrito mas grande de Nueva York y con más diversidad étnica de todo el mundo: latinos, griegos, polacos, judios ultraortodoxos, asiáticos, caribeños… esto hace que sus barrios estén claramente diferenciados en función de que tipo de personas los habitan.

En este distrito se pueden visitar varios museos, nosotros elegimos el Museo de Arte de Queens, su principal atracción es un enorme modelo a escala de de la ciudad de Nueva York: el Panorama.

Es una forma de ver Nueva York completamente de un solo vistazo. Es enorme, ocupa el espacio de tres canchas de tenis, es la maqueta arquitectónica de un área urbana más grande del mundo. Incluye cada uno de los de los 895 mil edificios erigidos en la ciudad hasta su última actualización en 1992. Cada 15 minutos se simula un anochecer en Nueva York. Lo sobrevuelan aviones que aterrizan sobre el aeropuerto de la Guardia. Es muy curioso y recomiendo verlo si os animáis a visitar Queens.

En este mismo museo se encuentra la colección más importante de vitrales del reconocido artista Tiffany.

Para terminar nuestro tour nos dirigimos al distrito de Brooklyn, mucho mas tranquilo y relajado que Manhattan invita a recorrer sus calles tranquilamente.

Me impactó mucho el ambiente del barrio judío de Williamsburg, la diferencia cultural de sus habitantes se hace evidente enseguida, sus vestimentas resultan inconfundibles y te das cuenta que su religión marca todos los aspectos de sus vidas. El barrio es hermético, austero, lleno de curiosidades y misterio.

Nos dirigimos ahora al famoso puente de Brooklyn, el mas antiguo de la ciudad, y escenario de incontables películas. Aunque se encontraba en obras durante nuestra visita, pudimos disfrutar de un paseo muy agradable y unas vistas maravillosas. El puente está divido en dos partes, la parte inferior es por donde circulan los coches y la parte superior exclusiva para los peatones.

Es la hora de comer y volvemos a Manhattan porque hemos reservado mesa en el famoso restaurante Benihana New York City, una experiencia gastronómica única donde se une la cocina con el espectáculo. Disfrutamos del arte de Teppanyaki, sentados en una gran mesa estilo hibachi, donde se combina perfectamente el espacio y permite observar al chef personal asignado preparar los ingredientes elegidos. El espectáculo se inicia con un saludo solemne del chef y una degustación de té verde. Comienzan las acrobacias con los cuchillos e ingredientes, una total maestría por parte del cocinero que no te dejará indiferente. La comida muy sana y sabrosa.

Tras un descanso en el hotel, estamos preparados para vivir la última noche en Nueva York.

La despedida fue una experiencia que recomiendo y que disfruté mucho. Se trata de un crucero con cena por el río Hudson que ofrece unas vistas espectaculares del horizonte de la ciudad, el skyline de Manhattan, y de la Estatua de la Libertad. El barco era el Restaurante Bateaux Dinner Cruise, tiene unos ventanales redondos muy característicos que ofrecen una panorámica perfecta desde cualquier lugar donde te sientes.

El recorrido dura tres horas, y en el trayecto puedes saborear una deliciosa cena amenizada con una banda de música tipo jazz que crea un ambiente todavía mas ideal. Desde la cubierta puedes aprovechar para hacer fotos muy bonitas donde se deja ver de fondo la Estatua de la Libertad.

Una velada inolvidable.

3 mayo de 2011– Desayuno, paseo y almuerzo por Manhattan relajados y disfrutando de nuestra últimas horas en Nueva York. A las 17 horas nos trasladamos al aeropuerto para coger el vuelo a Madrid con salida a las 20:55 horas. Llegamos a España a las 10:00 del día 4 de Mayo. El jet lag, esta vez, estaba asegurado….

Pero no importa, porque como dijo Simone de Beauvoir “Hay algo en el aire de Nueva York que hace que dormir sea un desperdicio”.

Espero que esta experiencia os sirva de inspiración para vuestro próximo viaje. Hasta pronto.

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